jueves, 19 de octubre de 2006

¿Y usted que opina? La juventud en las comarcas mineras

Llevo unas semanas viendo cómo La Nueva España -diario provincial- promueve la participación de la gente realizando encuestas vía web sobre la situación de determinados concejos y yo,cada vez que se me ocurre o se me ofrece la posibilidad de opinar sobre algo, no puedo evitar tener que abrir la boca. Esta semana salió el tema que encabeza esta entrada y me lancé de cabeza a escribir mi opinión. Estoy decepcionada: la libertad de expresión es un lujo reservado a unos pocos y para prueba de ello un botón, es decir, el mensaje que me salió tras enviar mi opinión. Así que, antes de que me detengan por injurias o me recorten el comentario, voy a hacer uso de la libertad que -por el momento y mientras no amenacemos a Bush- nos da la red y dejar constancia de lo que acabo de escribir y de lo que decía la encuesta.
Las preguntas eran: ¿Cree que la juventud de las Cuencas es apática o poco dinámica? ¿Se ha planteado en alguna ocasión emigrar para tener más oportunidades laborales? ¿Ha afectado la política de prejubilaciones al desarrollo de la juventud?
Y mi opinión (enviada a periódico y en espera de censor) es...

Tengo 28 años, una licenciatura, estoy realizando la tesis, vivo con mis padres y no tengo trabajo porque no tengo “padrinos” que me lo consigan. Comencé a trabajar los veranos en la hostelería en la zona occidental asturiana cuando tenía 16 años y, mientras, seguía estudiando por el verano lo que me quedaba para septiembre. Gracias a este hecho, se podría decir que me convertí en “leyenda” y comencé a valorar lo que se obtenía con esfuerzo propio. A los 9 veranos de trabajar en condiciones dudosas, se me ocurrió pedir lo que me correspondía por convenio y no volví a trabajar más en el mismo lugar -tampoco se me dio lo correspondiente-. Mis padres están jubilados por enfermedad y en mi casa el dinero no sale por las ventanas gracias a una prejubilación. Mi carrera y todos mis estudios se realizaron mediante becas que cubrían únicamente la matrícula. Todas las oportunidades de empleo que se me cruzaron en el camino hasta el momento son del tipo de o “trabajas 48 horas diarias por 400 euros sin asegurar y si no lo quieres ya vendrá otro que lo quiera”, o tengo “demasiado currículum para lo que se ofrece”. Desde mi punto de vista las tres preguntas realizadas están totalmente relacionadas: como consecuencia de las prejubilaciones se puede decir que la juventud está acomodada. Para qué va a molestarse en trabajar si en casa hay pasta suficiente como para no tener que moverse por ella. Desde luego, el tema de buscar oportunidades laborales, para los que no nos toca prejubilaciones en casa, es indiscutible y todos conocemos a más de “una leyenda urbana” que o está en Madrid, Escocia, o donde pinte. ¿Si somos apáticos? Desde luego que sí.
Miro esta perspectiva a mi alrededor y lo único que se me ocurre es protestar. Pero claro, si protestas en el trabajo, protestas tú solo porque el resto se conforma con el “pseudotrabajo” que tiene y si protestan a lo mejor los echan. Y te ves solo en tu protesta, lo cual es un círculo vicioso a la apatía. Cuando mi generación era pequeña, se decía eso de “los que estudian carrera encuentran empleo”. Ahora me surge una respuesta a esa afirmación tan tajante: “mentira, los que estudian se pasan un mínimo de 10 años paseando libros y cuando acaban pasan a engrosar las filas del paro”. Ahora, me planteo seriamente hacer un FP de fontanería o albañilería, ya que cuando llamas a uno de estos -si es que lo encuentras- la cuenta es astronómica y como casi todo lo que se mueve en el empleo, en B. Por otro lado está el tema de la educación, que mejor no lo tocamos. Se promueve el “tirarse a la bartola” desde las aulas, lo cual sigue generando aun más apatía. Con este panorama, ¿para qué nos vamos a molestar en revelarnos contra lo que está pasando, si nunca nadie nos enseñó que otra situación es posible? Lo que más me ofende de todo, son las declaraciones de politicuchos de tres al cuarto con el bolso lleno para los que aquellos que trabajan todos los días en estas condiciones referidas, cobran en demasía y los que no trabajan aquí y se van, será de vacaciones. Nos dan fondos mineros para crear empleo y resulta que se funden en proyectos taxidérmicos generadores de museos al pormayor donde se emplea a los amigos de los colegas y poco más. El ayuntamiento genera planes de empleo que nos llena de esperanzas y cuando se te deniega el puesto es porque fulanito de tal ya sabía las preguntas de un examen que nadie sabía que existía o te falta la puntuación de carnet de afiliado al partido político x. Luego están los artículos, reportajes, revistas dominicales completas que nos hablan de los “mileuristas” -o tonterías similares- y los enormes valores sociales que tenemos los jóvenes actuales. ¿Pero de dónde sacan tamaña sarta de tonterías? Ni cobran mil euros al mes los que trabajan ni tienen valor social alguno porque no. Porque nadie educó para que así fuera. Que los de Menasa se van a la calle... bueno, yo sigo pudiendo ir de copas con lo que me dan en casa los fines de semana. Lo que no se piensa, es que mañana puedes ser tú. Pero claro, primero tienes que querer trabajar para poder intentar tener trabajo y que te echen a la calle.
Es triste, pero es así. ¿Cómo no vamos a ser apáticos?

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2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Sólo un pequeño apunte.
Creo que ya te he oido comentar alguna vez más sobre la necesidad de tener padrinos para porder currar y creo que no estás siendo justa.
Mucha gente está currando gracias a si mismos, sus méritos o pura suerte y creo que además son la mayoría. No me creo que todo el mundo tenga padrinos. Ejemplos a patadas.

26 de octubre de 2006, 21:50  
Blogger Hiroshige said...

Sin duda hay mucha gente que se lo curra por si misma para trabajar. Con una carrera como la mia, vas de culo ya que la única salida es una oposición, sea para el sitio que sea y ahí si que estoy en lo cierto. Que también hay gente que se lo curró, por supuesto, pero no los más y menos en el momento actual que nos toca. Del tema de la suerte, el ejemplo es el libro que supuestamente me va a publicar la consejería. Nunca lo hubiera pensado. Será entonces que ese fue mi único golpe de suerte...

26 de octubre de 2006, 22:15  

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